TL;DR · Resumen en 30 segundos: La diabetes daña la retina antes de que tu vista cambie. Cuando notas la mancha, ya hay daño. Hay una sola manera de adelantarse, y casi nadie te la dice en la consulta de control.
Tiene diabetes, va con su endocrinólogo, le miden glucosa, ajustan medicamento. Hace lo correcto. Pero hay un médico que probablemente no está en su lista de visitas regulares y que debería estar: el oftalmólogo. La retinopatía diabética es la causa principal de ceguera evitable en adultos en México. Lo importante no es que sea grave, lo importante es que es prevenible cuando se detecta a tiempo. Y a tiempo significa antes de que usted note algo distinto en la vista.

Dr. Emmanuel Bolaños Betancourt: cirujano oftalmólogo con Alta Especialidad en Córnea, Cirugía Refractiva y Microcirugía de Catarata. Atiende en el Hospital Aranda de la Parra Puerto Interior (a 20 minutos de León) y en Oftalmosilao Centro. Certificado por el Consejo Mexicano de Oftalmología desde 2013. Más de 15 años de práctica clínica · 273 reseñas combinadas en Google con promedio 4.8 estrellas.
Lo que ya está pasando antes de que veas algo raro
La diabetes daña los vasos sanguíneos pequeños de la retina. Esos vasos son tan finos que cuando empiezan a fallar, el paciente no se entera. Los síntomas (visión borrosa fluctuante, manchas, sombras) aparecen cuando el daño ya está avanzado. Por eso un examen de fondo de ojo no es opcional para quien vive con diabetes. Es preventivo.
El calendario recomendado es claro:
- Diabetes tipo 2 recién diagnosticada: examen oftalmológico al momento del diagnóstico, luego anual si no hay retinopatía.
- Diabetes tipo 1: primer examen a los 5 años del diagnóstico (o a los 11 años de edad, lo que ocurra primero), después anual.
- Si ya tiene retinopatía: cada 3 a 6 meses según grado.
- Embarazadas con diabetes preexistente: cada trimestre.
Por eso una glucosa controlada no es suficiente. Hace falta ver el ojo, y eso lo hace un oftalmólogo, no el endocrinólogo.
Lo que el oftalmólogo ve y tu glucómetro no
Con un oftalmoscopio o tomografía retinal (OCT), el oftalmólogo puede ver microaneurismas (dilataciones puntuales de los vasos), hemorragias pequeñas, exudados (depósitos de grasa y proteína), edema macular (acumulación de líquido en el centro de la visión), y, en etapas avanzadas, neovascularización (vasos nuevos anormales que crecen donde no deberían y que sangran con facilidad).
Cada uno de estos hallazgos cuenta una historia distinta sobre cuánto ha avanzado la enfermedad y qué tratamiento conviene.
Lo que ve el oftalmólogo encaja en una de cinco etapas, y cada etapa tiene su propia conversación clínica.
Cómo cambia el tratamiento según la etapa
Retinopatía no proliferativa leve a moderada
Hay daño visible pero limitado. El tratamiento principal es manejo metabólico estricto: glucosa, presión arterial y colesterol controlados. Controles oftalmológicos más frecuentes. En esta etapa no se interviene quirúrgicamente, solo se observa y se ataca la causa.
Retinopatía no proliferativa severa
Riesgo alto de progresión a la siguiente etapa. Se considera láser preventivo o inyecciones de anti-VEGF en algunos casos. Los controles son cada 2 a 4 meses.
Retinopatía proliferativa
Aparecen vasos nuevos anormales que pueden sangrar y causar pérdida visual aguda. Aquí entra láser panretiniano (fotocoagulación) o inyecciones de anti-VEGF para reducir esos vasos. La intervención es urgente para evitar hemorragia vítrea y desprendimiento de retina por tracción.
Edema macular diabético
Es la causa más común de pérdida visual en diabetes, y puede ocurrir en cualquier etapa. Tratamiento principal: inyecciones intravítreas de anti-VEGF (Lucentis, Eylea, Avastin) o corticoides intravítreos. Excelente respuesta cuando se trata a tiempo.
El tratamiento existe en cada etapa. Pero hay algo que casi todo paciente cree y está mal.
Por qué tener la glucosa controlada no es garantía
Esto sorprende a muchos pacientes. Aunque la hemoglobina glicosilada esté en rango, la retinopatía puede aparecer y avanzar. La duración de la diabetes pesa tanto como el control. Por eso el seguimiento oftalmológico es independiente del control metabólico.
Sin embargo, mejorar el control sí frena la progresión. La regla práctica: cada 1% de reducción en hemoglobina glicosilada se asocia con 35% menos riesgo de progresión de retinopatía a 10 años. Pequeñas mejoras suman.
Lo que la diabetes provoca además de retinopatía
- Catarata: aparece más temprano y progresa más rápido en diabéticos. Se opera igual que en cualquier paciente, pero con seguimiento más cuidadoso.
- Glaucoma: riesgo aumentado, especialmente glaucoma neovascular (forma severa relacionada con retinopatía proliferativa).
- Ojo seco: más frecuente y más persistente.
- Cambios refractivos: la graduación puede cambiar con fluctuaciones de glucosa. No es para alarmarse, pero sí para evaluar cuando se estabilice.
Ya viste cómo empieza el daño, qué ve el oftalmólogo, cómo cambian las etapas, por qué la glucosa controlada no basta y qué otras condiciones aparecen. Falta lo que va a pasar cuando agendes. Aquí está lo que tiene que incluir tu evaluación para que valga la pena.
Qué pasa en una evaluación bien hecha
- Agudeza visual y refracción
- Presión intraocular
- Lámpara de hendidura
- Fondo de ojo con dilatación pupilar
- OCT macular si hay sospecha de edema
- Angiografía con fluoresceína en casos seleccionados
Todos los estudios se hacen en el mismo consultorio, el mismo día, sin tener que ir a varios centros.
Última actualización: 8 de junio de 2026.
Agendar evaluación
Si vive con diabetes y no recuerda cuándo fue su último fondo de ojo, vale la pena agendar. WhatsApp +52 472 688 2050 o desde la página de contacto. Atiendo en el Hospital Aranda de la Parra Puerto Interior, a 20 minutos de León.
Preguntas frecuentes sobre este tema
¿Cada cuándo debo hacerme fondo de ojo si tengo diabetes?
Diabetes tipo 2 sin retinopatía: anual desde el diagnóstico. Diabetes tipo 1: primer examen a los 5 años del diagnóstico (o a los 11 años de edad, lo que ocurra primero), después anual. Si ya hay retinopatía: cada 3 a 6 meses. Embarazadas con diabetes preexistente: cada trimestre.
¿La retinopatía diabética da síntomas tempranos?
No. Las etapas tempranas son asintomáticas. Cuando aparecen síntomas (visión borrosa, manchas, sombras) el daño ya está avanzado. Por eso la revisión periódica es preventiva, no reactiva.
¿Si mi hemoglobina glicosilada está bien, ya no me da retinopatía?
El buen control reduce el riesgo pero no lo elimina. La duración de la diabetes pesa tanto como el control. Por eso el seguimiento oftalmológico anual sigue siendo necesario aunque su glucosa esté en rango.
¿Las inyecciones intravítreas duelen?
Muy poco. Se aplica anestesia tópica en gotas, luego una inyección con aguja muy fina en la esclera. La mayoría de pacientes describen una sensación de presión breve, no dolor. El procedimiento dura segundos.
¿La retinopatía se puede revertir?
Las etapas tempranas se estabilizan con buen control metabólico. El daño establecido en etapas avanzadas se frena con tratamiento (anti-VEGF, láser) para evitar pérdida visual mayor, pero el daño previo no se revierte completamente. Por eso a tiempo es la palabra clave.
¿Puedo seguir trabajando si tengo retinopatía proliferativa?
Sí, en la mayoría de casos. Con tratamiento adecuado se estabiliza y se conserva visión funcional. El seguimiento es más frecuente y hay que cuidar actividades de impacto que pudieran provocar hemorragia vítrea.
¿La diabetes gestacional también requiere fondo de ojo?
La diabetes gestacional (que aparece solo durante el embarazo) tiene riesgo menor de retinopatía. La diabetes preexistente que se embaraza sí requiere fondo de ojo cada trimestre porque el embarazo puede acelerar progresión.
